Cómo podría cambiar el trabajo en la Argentina y qué empresas podrían llegar con la nueva ley que propone Sturzenegger
TRANSFORMACIÓN ECONÓMICA | El proyecto de ley de Federico Sturzenegger busca revolucionar el mercado laboral argentino con la creación de empresas gestionadas por inteligencia artificial.
Hace unas semanas, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, sorprendió a los argentinos con un anuncio: habló de un paquete de nuevas medidas en donde se incluye un apartado revolucionario, la creación de empresas gestionadas por inteligencia artificial. Días atrás, citó un posible caso de estas compañías: habló de que una firma danesa con robots destinada a cuidar ancianos que podría registrarse en la Argentina y ser manejada solo por inteligencias artificiales.
El proyecto de ley ingresó al Senado a fines de mayo, con el número de expediente 193/26 y ya hay acuerdo para empezar reuniones informativas en comisiones, con expositores invitados, aunque todavía no se habla de dictaminar. Si llegara a aprobarse, la Argentina se convertiría en el primer país del mundo en contar con una legislación societaria de este tipo.
Según detalló Sturzenegger durante la ExpoEFI 2026, la propuesta apunta a preparar el terreno para una economía en la que, en diez años, una porción considerable del PBI sea producida por agentes de IA. «En diez años, el PBI va a estar conformado por agentes de IA. Si creamos el régimen jurídico para que estos agentes se incorporen en la Argentina, podríamos ser 50 millones de argentinos y 50 millones de agentes de IA produciendo para todo el mundo, pero que pagan impuestos acá», explicó.
Con esa posibilidad a futuro, el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado se prepara para ese posible escenario. «Sin un marco legal adecuado, las entidades operadas por IA quedan expuestas a un marco jurídico incierto», explicaron del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado a LA NACION y agregaron que «para que un agente de IA pueda operar en entornos impredecibles y asumir riesgos reales, necesita una estructura con patrimonio propio y responsabilidad acotada. Sin eso, no puede existir como actor económico legítimo».
La idea de que la IA empuje la productividad de la economía que ya existe ha sido proyectada por otras instituciones. «Goldman Sachs estima un aporte de hasta 7% al PBI global en diez años, McKinsey calcula entre US$2,6 y 4,4 billones anuales», explicó Joan Cwaik, autor y divulgador especializado en tecnologías emergentes y cultura digital. Ahora bien, advirtió que «cuando Sturzenegger habla de que el 90% del producto mundial lo van a generar agentes de IA, estamos en otro registro. Eso no aparece en ningún informe económico que yo conozca».
El modelo de Irlanda como referencia
Por su parte, desde el ministerio explicaron a LA NACION que el modelo que tienen en mente es el de Irlanda, país que hace varias décadas planteó un formato similar: «Proveyó un marco jurídico y fiscal atractivo para las empresas. Tanto así que se convirtió en la cabeza de playa de las inversiones extranjeras que llegaban a la Unión Europea. Nosotros queremos ser la cabeza de playa de las inversiones en empresas automatizadas». Indicaron que Irlanda experimentó un salto extraordinario en su Producto Bruto Interno (PBI) cuando Apple trasladó allí la sociedad jurídica dueña del software/propiedad intelectual de los iPhones (la IP central del producto).
«Esto ocurrió alrededor de 2015: el PBI irlandés creció un 26%, básicamente capturando una enorme porción del valor económico global generado por Apple», detallaron.
«La propuesta que Milei-Sturzenegger defendieron en el Financial Times puso a la Argentina en el centro de una discusión global. En lugar de llegar tarde a una conversación escrita por otros, esta vez la abrimos nosotros. Que Yuval Noah Harari respondiera que sería un error confirma la magnitud de lo que se destapó. Acertaron al abrir el debate; otra cosa es darlo por resuelto», explicó Sergio Pernice, físico, investigador y director de la carrera de Ingeniería en Inteligencia Artificial de UCEMA.
¿Cómo sería el régimen jurídico para empresas gestionadas 100% por IA?
Cwaik explica que el proyecto crea dos figuras que hoy no existen en nuestro derecho: por un lado, se encuentra la Sociedad Automatizada, una empresa que cumple su objeto con sistemas algorítmicos o agentes de IA, sin trabajadores en relación de dependencia. Por otro lado, surge la Sociedad Descentralizada Autónoma Operativa (DAO), gobernada por código sobre blockchain.
Fuentes del ministerio de Sturzenegger explicaron a LA NACION que, aunque es imposible detallar con precisión qué empresas podrían registrarse en los próximos años con esta figura «no es descabellado imaginar empresas que provean robots humanoides que presten cuidado a adultos mayores o asistencia quirúrgica en medicina o sistemas autónomos que gestionen carteras financieras complejas, por poner ejemplos. Lo cierto es que el mundo avanza hacia la automatización y la apuesta es que la Argentina provea el entorno más favorable para ese tipo de empresas, incluso cuando operen en otros países».
En cuanto al marco jurídico, explicaron que prevén un régimen con tres pilares: «Primero, ninguna regulación prematura sobre usos de la IA. La regulación es un limitante a cualquier innovación. Segundo, una nueva categoría societaria: la «corporación no humana», operada por agentes de IA o robots, con o sin accionistas humanos. Tercero, baja tasa corporativa, libertad para elegir el derecho de gobernanza interna y divulgación obligatoria de beneficiarios finales».
«Donde el diseño se pone delicado es en un punto específico. El proyecto permite que estas sociedades resuelvan sus conflictos internos bajo derecho extranjero o arbitraje internacional. Eso significa que parte de la litigiosidad podría no pasar nunca por un tribunal argentino. Es una decisión de arquitectura que conviene mirar con lupa, porque define quién termina teniendo la última palabra«, advirtió Cwaik.
Además, uno de los puntos claves de debate en relación a este proyecto de ley gira en torno a la responsabilidad: hoy, el Código Civil y Comercial prevé que, ante el daño responda el dueño o el guardián de la cosa, quien la controla o se beneficia de ella. Y si hay fraude, se puede correr el velo societario y demandar a las personas que estaban atrás. Por su parte, el proyecto prevé que la sociedad automatizada responda con su patrimonio por los daños de sus sistemas.
«El problema es que no aclara cómo se llega hasta una persona. Si el algoritmo falla y solo responde el patrimonio del algoritmo, hay un eslabón que se corta. Acá el riesgo es quedarse frente a una caja cerrada con personería jurídica, donde el daño ocurrió pero nadie en concreto rinde cuentas«, advirtió el especialista Cwaik.
Por último, detallaron que estos organismos serán controlados por los mismos que aplican a las sociedades anónimas.
El Impacto Global de las Empresas Gestionadas por IA
La propuesta de Argentina para permitir empresas gestionadas completamente por inteligencia artificial (IA) no solo es un avance significativo en su propio terreno económico, sino que también coloca al país en el centro de una discusión global sobre el futuro del trabajo y la producción. Si se aprueba, Argentina se convertirá en el primer país en implementar una legislación societaria que reconozca y regule a las entidades operadas exclusivamente por IA.
Países como Irlanda han demostrado el potencial de atraer inversiones extranjeras mediante la creación de un entorno jurídico y fiscal favorable. Irlanda se convirtió en un centro para las inversiones de grandes empresas tecnológicas como Apple, después de que trasladaran allí la sociedad jurídica dueña del software de los iPhones. Esto resultó en un crecimiento del PBI irlandés del 26% en 2015. Siguiendo este modelo, Argentina busca posicionarse como la «cabeza de playa» para las inversiones en empresas automatizadas.
La idea de que la IA impulse la productividad económica no es nueva. Instituciones como Goldman Sachs y McKinsey han proyectado que la IA podría aportar hasta un 7% al PBI global en diez años y generar entre $2.6 y $4.4 billones anuales, respectivamente. Sin embargo, la visión de que en diez años el 90% del producto mundial sea generado por agentes de IA es más ambiciosa y requiere un marco legal adecuado para su implementación.
El proyecto argentino plantea la creación de dos figuras jurídicas inéditas: la Sociedad Automatizada y la Sociedad Descentralizada Autónoma Operativa (DAO), gobernada por código sobre blockchain. Estas entidades podrían incluir empresas que provean robots humanoides para cuidado de adultos mayores, asistencia quirúrgica en medicina, o sistemas autónomos para gestión de carteras financieras.
Desafíos y Reflexiones
Sin embargo, este avance también plantea desafíos, especialmente en términos de responsabilidad. Si un algoritmo falla, ¿quién será responsable? El proyecto prevé que la sociedad automatizada responda con su patrimonio por los daños de sus sistemas, pero surge la pregunta de cómo se llega hasta una persona si hay un daño y solo responde el patrimonio del algoritmo.
La discusión abierta por Argentina sobre el futuro de las empresas gestionadas por IA es un recordatorio de que la globalización y la tecnología están redefiniendo constantemente las reglas del juego económico y social. A medida que más países consideren législation similar, será crucial encontrar un equilibrio entre innovación y responsabilidad.
