Una persona sostiene una tarjeta de débito con una expresión de preocupación, con un fondo de dinero y una ciudad colombiana.

una promesa incumplida que le cuesta hasta $800.000 anuales a cada colombiano

«El 4×1000 es como querer arrancar el carro con el freno de mano puesto». Con esa frase, Marcela Torres, gerente general de Nu Colombia, describió el impacto que este impuesto todavía tiene sobre la movilidad financiera de los colombianos.

Más de 500 días después de la aprobación de la Ley 2277 de 2022, el cambio prometido aún no se materializa. La norma busca permitir que múltiples cuentas bancarias queden exentas del 4×1000 —hasta el tope legal para movimientos inferiores a $18 millones mensuales— y eliminar la obligación de marcar una sola cuenta para acceder al beneficio. Según cifras de Colombia Fintech, la medida podría favorecer al 80% de la población.

El 4×1000, también conocido como el impuesto del 4 por mil, se aplica a todos los movimientos financieros superiores a $1.000.000 y puede generar un costo anual de hasta $800.000 por persona. Esto se traduce en un impacto significativo en la economía de los colombianos, especialmente para aquellos que realizan transacciones frecuentes.

La implementación de la Ley 2277 podría aliviar esta carga financiera para millones de colombianos. Sin embargo, la demora en su implementación ha generado preocupación entre los ciudadanos y las empresas.

«La gente está empezando a ver que el 4×1000 es un impuesto que puede ser muy costoso para ellos», dijo Torres. «Es importante que se implemente la ley para que la gente pueda beneficiarse de esta exención».

La expectativa es que la implementación de la ley sea un paso importante para mejorar la movilidad financiera en Colombia y reducir la carga financiera para los ciudadanos.

Referencia de contenido: consultar fuente original aquí