Una imagen de un centro de datos con servidores y cables, con un fondo de un planeta Tierra en peligro

La ONU advierte del creciente impacto de la IA en el medio ambiente

ALERTA GLOBAL | La expansión acelerada de la inteligencia artificial (IA) está provocando un aumento significativo en el consumo de recursos naturales y podría convertirse en uno de los mayores desafíos ambientales de la próxima década si no se adoptan medidas urgentes de gobernanza y sostenibilidad.

Un nuevo informe elaborado por el Instituto para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-INWEH) advierte que la IA podría tener un impacto devastador en el medio ambiente si no se toman medidas para reducir su huella de carbono, agua y tierra.

El documento, titulado «Environmental Cost of AI»s Energy Use: Carbon, Water and Land Footprints», presenta la evaluación más completa realizada hasta ahora sobre los costos ambientales de la inteligencia artificial.

Los centros de datos, si fueran un país, ocuparían el puesto número 11 entre los mayores consumidores de energía del planeta, con un nivel comparable al de FranciaMatt OBrien – AP

El informe destaca que la expansión de la IA depende de una compleja infraestructura física que incluye centros de datos, microchips, sistemas de refrigeración, generación eléctrica, extracción de minerales críticos y cadenas de suministro que terminan produciendo grandes cantidades de residuos electrónicos.

Según el informe, los gastos globales relacionados con inteligencia artificial superarían este año los US$2,5 billones, mientras que el mercado mundial crecería desde los US$189.000 millones registrados en 2023 hasta cerca de US$5 billones en 2033.

Ese crecimiento tiene una traducción directa en el consumo energético. Los centros de datos, considerados la columna vertebral de la IA, consumirían alrededor de 448 teravatios-hora de electricidad en 2025.

Si fueran un país, ocuparían el puesto número 11 entre los mayores consumidores de energía del planeta, con un nivel comparable al de Francia.

Las extracciones masivas de agua para la IA pueden afectar acuíferos y ríosIgnacio Amiconi

El informe señala que las cargas de trabajo vinculadas a la inteligencia artificial representaron aproximadamente el 20% del consumo eléctrico total de los centros de datos en 2025.

Si esta participación aumenta hasta el 40% previsto para 2030, el consumo asociado podría alcanzar 374 teravatios-hora.

Incluso, siguiendo las tendencias actuales, esa cifra podría elevarse hasta 945 teravatios-hora en 2030, equivalente a casi el 3% de toda la electricidad que se proyecta consumir en el mundo.

Dependiendo de la fuente utilizada para generar esa energía, las emisiones asociadas podrían alcanzar los 400 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente.

La investigación también calcula que la huella territorial necesaria para producir esa electricidad superaría los 14.000 kilómetros cuadrados en 2030.

En cuanto al agua, los centros de datos podrían utilizar cerca de 9,3 billones de litros, una cantidad suficiente para cubrir las necesidades de agua potable de los 8100 millones de habitantes del planeta durante aproximadamente un año y medio.

Según las proyecciones, la infraestructura de inteligencia artificial podría generar hasta 2,5 millones de toneladas métricas de desechos electrónicos cada año para 2030Cortesía de BigSur Energy

El informe destaca que el entrenamiento de nuevos modelos de inteligencia artificial constituye apenas una parte del problema.

La formación de ChatGPT-5, por ejemplo, habría requerido cerca de 100 gigavatios-hora de electricidad.

Sin embargo, los científicos de Naciones Unidas sostienen que el verdadero impacto proviene del uso cotidiano de estas herramientas.

Solo ChatGPT procesaría alrededor de 2500 millones de solicitudes diarias.

Según las estimaciones del informe, ello supone un consumo anual de aproximadamente 383 gigavatios-hora de electricidad.

La situación se amplifica cuando la inteligencia artificial se integra a plataformas masivas.

El estudio menciona que Google procesa cerca de cinco billones de búsquedas al año.

Mientras una búsqueda convencional requiere alrededor de 0,3 vatios-hora, una búsqueda generativa impulsada por IA puede consumir hasta 3 vatios-hora, es decir, diez veces más energía.

Otro foco de preocupación es la generación de video mediante inteligencia artificial.

Un único video de alta resolución puede requerir más de 415 vatios-hora.

La ONU también advierte sobre la creciente acumulación de residuos electrónicos.

De acuerdo con las proyecciones, la infraestructura de inteligencia artificial podría generar hasta 2,5 millones de toneladas métricas de desechos electrónicos cada año para 2030.

El informe subraya además una profunda desigualdad global.

Solo 32 países albergan infraestructura especializada para computación en inteligencia artificial y el 90% de esa capacidad está concentrada en Estados Unidos y China.

Frente a este panorama, el estudio propone construir un ecosistema de inteligencia artificial responsable basado en seis principios fundamentales: transparencia, eficiencia desde el diseño, equidad y justicia ambiental, responsabilidad durante todo el ciclo de vida de los productos, cooperación internacional y uso sostenible.

«Cada interacción utiliza recursos finitos y la huella ambiental total depende de cómo se diseñan los sistemas, con qué frecuencia se usan y para qué tareas se emplean».

El Impacto Ambiental de la IA: Un Desafío Global

La inteligencia artificial (IA) no solo está transformando la forma en que vivimos y trabajamos, sino que también está dejando una huella significativa en el medio ambiente. Un informe reciente de la Universidad de las Naciones Unidas destaca que la expansión acelerada de la IA podría convertirse en uno de los mayores desafíos ambientales de la próxima década si no se adoptan medidas urgentes de gobernanza y sostenibilidad.

El consumo energético de los centros de datos, que son la columna vertebral de la IA, es alarmante. Se proyecta que consumirán alrededor de 448 teravatios-hora de electricidad en 2025, lo que los coloca en el puesto número 11 entre los mayores consumidores de energía del planeta, comparable al nivel de Francia. Este consumo energético tiene un impacto directo en las emisiones de carbono, con proyecciones de alcanzar los 400 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente, comparable a todas las emisiones generadas por el Reino Unido en 2025.

La situación se complica aún más cuando se considera la huella territorial y hídrica necesaria para producir la electricidad requerida. La huella territorial necesaria para producir esa electricidad superaría los 14.000 kilómetros cuadrados en 2030, un área similar a la de Irlanda del Norte. Además, los centros de datos podrían utilizar cerca de 9,3 billones de litros de agua, suficiente para cubrir las necesidades de agua potable de los 8100 millones de habitantes del planeta durante aproximadamente un año y medio.

  • Países con mayor consumo de energía para IA: Estados Unidos, China, Japón
  • Regiones con mayor estrés hídrico: África subsahariana, Medio Oriente

El informe también destaca la desigualdad global en la infraestructura de IA, con solo 32 países albergando infraestructura especializada y el 90% de esa capacidad concentrada en Estados Unidos y China. Más de 150 países carecen completamente de infraestructura propia para desarrollar IA, lo que los obliga a depender de proveedores externos y limita su capacidad de decisión sobre acceso, costos y gobernanza de datos.

¿Qué futuro para la IA y el medio ambiente?

El desarrollo sostenible de la IA es crucial para mitigar su impacto ambiental. El informe propone construir un ecosistema de inteligencia artificial responsable basado en seis principios fundamentales: transparencia, eficiencia desde el diseño, equidad y justicia ambiental, responsabilidad durante todo el ciclo de vida de los productos, cooperación internacional y uso sostenible. La pregunta es, ¿podremos equilibrar el avance tecnológico con la gestión responsable de los límites planetarios?

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