Elon Musk en una imagen de una sala de audiencias con una expresión de descontento

Elon Musk perdió un juicio de US$150 millones contra OpenAI por un tecnicismo

FRACASO EN LA DEMANDA | El juicio que enfrenta a Elon Musk con OpenAI y su director ejecutivo, Sam Altman, por supuestamente abandonar la misión fundacional de la compañía, concluyó en 30 minutos con un veredicto en contra del hombre más rico del mundo.

El juicio, que se desarrolló en Oakland, a las afueras de San Francisco, durante tres semanas con la participación de los principales magnates de Silicon Valley, puso en juego cientos de millones de dólares. Musk demandó a OpenAI por supuestamente alejarse de su origen como compañía sin fines de lucro para convertirse en un gigante de 850.000 millones de dólares detrás de ChatGPT, exigiendo 150.000 millones en reparaciones.

Sin embargo, la ley estadounidense establece un plazo de 3 años para hacer la demanda, y como Musk inició acciones legales después de este plazo, el jurado popular de 9 personas votó en contra de la demanda. La jueza Yvonne Gonzalez Rogers convalidó luego la decisión.

Los abogados de Musk ya anunciaron que apelarán el fallo de la Justicia. Si prosperara, la demanda podría haber asestado un golpe letal a OpenAI, empresa que contribuyó a la revolución de la inteligencia artificial con el lanzamiento de ChatGPT en 2022 y que figura como una de las compañías privadas más valiosas del mundo.

Musk afirmó que Altman y el cofundador de OpenAI, Greg Brockman, utilizaron de forma indebida una donación de 38 millones de dólares que él esperaba que sirviera para mantener a la compañía como un laboratorio de investigación para el bien de la humanidad. Musk exigía en su demanda que OpenAI retomara su estructura sin fines de lucro, lo cual obligaría a la empresa a abandonar su prevista salida a bolsa y a disolver sus vínculos con sus principales inversores —Microsoft, Amazon y SoftBank—, quienes han inyectado miles de millones en la compañía en el marco de la carrera global por el liderazgo en inteligencia artificial.

Durante las declaraciones, la abogada de OpenAI, Sarah Eddy, contraatacó apuntando a Musk. «Ni siquiera la madre de sus hijos puede respaldar su versión», dijo, en referencia a Shivon Zilis, socia comercial de Musk con quien tiene cuatro hijos, que testificó sobre su papel como intermediaria entre los ejecutivos tecnológicos.

Musk abandonó OpenAI en 2018 y, desde entonces, ha impulsado proyectos de IA a través de su empresa aeroespacial SpaceX, mientras que su propia startup de inteligencia artificial, xAI, ha tenido dificultades para ganar terreno frente a OpenAI y Anthropic, otra destacada compañía de IA de California.

Los alegatos finales del juicio se centraron en gran medida en la integridad de Altman y en las maniobras internas que este realizó tras bastidores, las cuales generaron malestar entre sus colegas. Destituido inesperadamente en noviembre de 2023 por la junta directiva de OpenAI debido a una falta de franqueza, fue restituido bajo la presión de los empleados.

El jurado debía determinar si la demanda de Musk estaba dentro del plazo legal. La jueza dictaminó la semana pasada que el veredicto del jurado sobre este aspecto tendría carácter consultivo, aunque señaló que, con toda probabilidad, seguiría su recomendación.

El testimonio de los protagonistas

En la apertura del juicio, el 28 de abril, Musk se presentó a sí mismo como un benefactor desinteresado y un «buen samaritano» preocupado por proteger a la humanidad de una IA que, por caer en las manos equivocadas, «podría matarnos a todos».

«Se me ocurrió la idea, el nombre, recluté a las personas clave, les enseñé todo lo que sé y aporté todo el financiamiento inicial», dijo el presidente ejecutivo de SpaceX sobre la fundación de OpenAI en 2015.

«Di 38 millones de dólares esencialmente a cambio de nada, que usaron para construir una empresa de 800.000 millones de dólares. Literalmente fui un idiota», dijo, al culparse por su ingenuidad.

Cambiando su habitual camiseta, pantalón y zapatos deportivos por un traje oscuro y corbata, el presidente ejecutivo y cofundador de OpenAI, Sam Altman, se mantuvo inexpresivo en la primera fila de la sala de audiencias de Oakland durante la mayor parte de las audiencias.

Finalmente su turno en el estrado llegó el 12 de mayo. El abogado de Musk, Steven Molo, lo esperaba para preguntarle si siempre ha dicho la verdad. Altman respondió: «Estoy seguro de que ha habido momentos en mi vida en que no lo he hecho«.

Entonces contraatacó: aseguró que en 2017 Musk pidió el 90% de las acciones y «se negó a comprometerse por escrito» a compartir el poder. Altman dijo que no tenía otra opción: «No creíamos que la inteligencia artificial general debiera estar bajo el control de una sola persona».

La batalla por la dirección de OpenAI

Greg Brockman, presidente y cofundador de OpenAI, tomó nota en libretas amarillas de todas las audiencias. Los viejos diarios que llenó años atrás ocuparon un lugar central durante su interrogatorio, el 4 de mayo.

El abogado de Musk enfatizó algunos de los pasajes más vergonzosos. Brockman quería «ganar dinero» y se planteaba convertir OpenAI «en una sociedad mercantil sin» la presencia de Musk. «Robarle la fundación» a Musk.

«No hay nada ahí que me avergüence», replicó desde el estrado Brockman, y dijo que en el diario no están los detalles de un episodio de Musk en 2017. «En serio pensé que me pegaría», dijo Brockman sobre el incidente.

Verdadero cerebro detrás de OpenAI, Brockman no puso ni un dólar para su creación, pero hoy las acciones que tiene de la empresa están valoradas en cerca de 30.000 millones de dólares.

La intermediaria secreta

Shivon Zilis, madre de cuatro de los hijos de Musk, es una mujer que suele mantenerse en la sombra y rara vez aparece en público. Así que su comparecencia el 6 de mayo generó curiosidad.

Zilis, quien estuvo en la junta de OpenAI entre 2020 y 2023, fue consultada sobre su particular rol como colega de Musk en Neuralink y amiga de Altman.

En ese momento, su relación con Musk era un secreto. Sus hijos fueron concebidos a través de fecundación in vitro.

OpenAI la acusa de ser una espía de Musk.

Zilis respondió las preguntas de forma breve y, en algunas ocasiones, sarcásticamente. «Relación es un término relativo», respondió cuando le preguntaron por su relación con Musk, antes de reconocer que «ha habido momentos románticos».

En todo caso, su testimonio no importaría tanto como lo haría el contenido de sus mensajes a Musk y Altman.

Estos podrían llevar al jurado a concluir que Musk, ampliamente informado por Zilis, sabía de la dirección que tomaría OpenAI mucho antes de 2023. Si resulta así, su demanda podría ser desestimada incluso antes de que el jurado empiece a deliberar sobre los méritos del caso.

Con información de AFP

El juicio de Elon Musk contra OpenAI: un caso que sienta precedente en Silicon Valley

El reciente fallo en contra de Elon Musk en su demanda contra OpenAI y su CEO, Sam Altman, no solo tiene implicaciones para el futuro de la inteligencia artificial, sino que también refleja las complejidades de los acuerdos entre magnates de Silicon Valley. La demanda, que buscaba $150 millones en reparaciones, se centró en si OpenAI se había desviado de su misión original sin fines de lucro.

Este caso recuerda otros conflictos legales en el sector tecnológico. Por ejemplo, en 2019, Zuckerberg enfrentó una multa de $5 mil millones de dólares por parte de la Comisión Federal de Comercio de EE. UU. por violaciones de privacidad en Facebook. De manera similar, Google enfrentó una demanda antimonopolio en la Unión Europea que resultó en una multa récord de $5 mil millones en 2018.

En el ámbito internacional, China ha estado lidiando con las prácticas de monopolio de sus gigantes tecnológicos, como Alibaba y Tencent, imponiendo multas significativas y exigiendo cambios estructurales. Mientras tanto, la Unión Europea ha estado a la vanguardia en regular la IA, con propuestas como la Ley de Inteligencia Artificial que busca establecer un marco ético y legal para el desarrollo de estas tecnologías.

El juicio también pone de relieve la importancia de los acuerdos de financiamiento en la industria de la IA. La inversión de Microsoft en OpenAI, de $13 mil millones, es un ejemplo de cómo los gigantes tecnológicos están apostando fuerte por esta tecnología. Sin embargo, esta relación también ha generado preocupaciones sobre el control y la dirección futura de OpenAI.

Lecciones aprendidas

El caso Musk vs. OpenAI ofrece varias lecciones para la industria tecnológica. Primero, la importancia de los acuerdos claros y legalmente sólidos cuando se trata de financiamiento y dirección estratégica. Segundo, la creciente atención regulatoria sobre las prácticas de las grandes tecnológicas. Por último, el desafío de equilibrar la innovación con la responsabilidad ética en el desarrollo de tecnologías críticas como la IA.

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