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«El Pollo cantó»: El testimonio de Hugo Carvajal que incrimina a Maduro y Cabello ante la Corte Penal Internacional

Una filtración que sacude los cimientos del chavismo

La justicia internacional acaba de recibir un golpe de timón en la investigación sobre Venezuela. Este 18 de febrero de 2026, la filtración de los audios con la declaración que Hugo ‘El Pollo’ Carvajal rindió ante la Corte Penal Internacional (CPI) mientras estaba detenido en España ha sacudido los cimientos del caso .

El exjefe de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim), hombre de confianza del chavismo durante más de siete años, no solo ha confirmado la existencia de una maquinaria represiva de Estado. Ha señalado directamente a Nicolás Maduro y a Diosdado Cabello como los máximos responsables de los crímenes de lesa humanidad cometidos durante las protestas de 2014 y 2017 .

Las revelaciones, dadas a conocer inicialmente por el periodista David Placer y replicadas por medios como El NacionalSeguimiento.co y Mundo24, colocan a la cúpula del extinto régimen chavista contra la pared .


El valor de un testimonio desde las entrañas del poder

Lo que hace tan valiosa esta declaración es la posición que ocupó Carvajal. Durante más de siete años dirigió la inteligencia y contrainteligencia militar venezolana, primero bajo la presidencia de Hugo Chávez y luego durante los primeros meses de Maduro .

Esto le permitió conocer «desde una posición privilegiada sobre la política tras bastidores del régimen venezolano» . No es un testigo lejano ni una víctima que observó los hechos desde la acera de enfrente. Es un general que estuvo en la sala de máquinas del poder.

Los audios corresponden al testimonio que Carvajal rindió ante la fiscalía de la CPI cuando aún se encontraba detenido preventivamente en España. En aquel momento, la Corte le había enviado un cuestionario para colaborar con el Caso Venezuela I, que evalúa presuntos crímenes de lesa humanidad durante la administración chavista .


La «doble estructura» de represión: así operaba la maquinaria del terror

Uno de los aspectos más reveladores del testimonio de Carvajal es la descripción detallada de lo que él denomina la «doble estructura» de control social implementada por el chavismo .

El control formal: la fachada institucional

El primer nivel de represión, según explicó Carvajal ante la CPI, era el «control formal». Este utilizaba los organismos oficialmente destinados por ley a atender el orden público: la Policía Nacional Bolivariana (PNB) y, en caso de que la magnitud de las manifestaciones superara su capacidad, la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) .

Sin embargo, el exjefe de inteligencia fue tajante al aclarar que, aunque existía una oficina formal para estos asuntos, «quien decide todo es Nicolás Maduro» .

El entonces presidente mantenía comunicación directa tanto con la PNB como con la GNB para redireccionar las acciones de orden público, asegurándose de que la respuesta fuera siempre contundente .

«Basado en mi experiencia de más de siete años dirigiendo la Inteligencia y Contrainteligencia militar venezolana, puedo dar testimonio de que ningún ministro se atrevería jamás a provocar muertes en manifestaciones, ni siquiera accidentales, sin que el presidente haya dado la orden», declaró Carvajal .

El control informal: los paramilitares y colectivos armados

El segundo nivel, y quizás el más sombrío, es el que Carvajal denominó «control informal». Este operaba «al margen de la ley» y era ejecutado por «organizaciones criminales paraestatales o paramilitares» .

Se refiere a los conocidos «colectivos» armados, grupos que eran coordinados desde el poder para infiltrar manifestaciones, sembrar el terror y ejecutar la violencia más explícita. Esto permitía al Estado mantener una fachada de legalidad mientras la sangre corría por las calles.

Según el testimonio, Maduro creó «muchas formas ilegales para neutralizar protestas» que pueden resumirse en dos grandes grupos :

  • El uso irregular de cuerpos de inteligencia y seguridad como el Sebin, la Dgcim, el Conas y las FAES.

  • El uso de colectivos armados coordinados por distintos operadores políticos.


La frase que se convirtió en sentencia de muerte

Uno de los momentos más escalofriantes de la declaración de Carvajal es cuando contextualiza una frase que los venezolanos escucharon en cadena nacional. Su verdadero significado solo lo conocían los altos mandos.

«Habría que recordar la frase ‘candelita que se prende, candelita que se apaga’. Eso representa una orden directa para, sin mediar palabras, arremeter violentamente contra cualquier protesta» , confesó el exjefe de inteligencia .

Lo que para la audiencia podía sonar a una metáfora vulgar, dentro de la estructura de seguridad se interpretaba como una autorización explícita para usar la fuerza letal.

Carvajal explicó que Maduro necesitaba «demostrar que su poder y fuerza están por encima de cualquier intento político o civil para resolver reclamos de la sociedad, sin importar las consecuencias» .

Por eso las protestas de 2014 y 2017 no solo fueron controladas sino sofocadas y acabadas sin que importara la vida de las personas .


Los nombres y apellidos de la cadena de mando

Cuando la CPI solicitó a Carvajal que identificara a las personas responsables o con mayor participación en los crímenes, el exgeneral no dudó en proporcionar una lista completa .

Esta incluye a la cúpula del chavismo:

  • Nicolás Maduro, como la máxima autoridad que daba las órdenes directas de represión.

  • Tareck El AissamiNéstor ReverolJusto Noguera PietriAntonio Benavides Torres.

  • Sergio Rivero MarcanoGustavo González López e Iván Hernández Dala.

  • Como integrantes del «comando antigolpe», una estructura paralela que coordinaba las acciones contra la oposición, señaló a Diosdado CabelloPedro Carreño y Freddy Bernal .

  • Además, mencionó a los comandantes de la Policía Nacional Bolivariana de los años 2014 y 2017, aunque indicó no recordar sus nombres en ese momento .

El papel de Néstor Reverol en los montajes judiciales

Uno de los señalamientos más graves del testimonio de Carvajal es el que involucra a Néstor Reverol. Según su declaración, Reverol, para garantizar el control de daños, «ordena al director del Cicpc que realice experticias técnicas y criminalísticas para inculpar a los manifestantes y sus dirigentes, exonerando de responsabilidad a los organismos del orden público y, en consecuencia, a él mismo» .

Esta práctica permitía que la narrativa oficial presentara a los manifestantes como responsables de su propia muerte. Mientras tanto, los cuerpos de seguridad quedaban exonerados y la cadena de mando intacta.


Las órdenes verbales: el método para garantizar la impunidad

Un aspecto crucial que Carvajal explicó a la fiscalía de la CPI es la metodología utilizada por el régimen para evitar dejar rastros documentales de las órdenes ilegales.

«Debo hacer de su conocimiento que toda orden ilegal dada dentro del régimen nunca se daría por escrito. Son órdenes verbales directas» , afirmó el exgeneral .

Por ello, su testimonio adquiere un valor incalculable: «La única manera de demostrar cosas, como el previo y pleno conocimiento de perpetrar ataques a la población en clara política de Estado, sería a través de testimonios a los que pueda tener acceso esta fiscalía» .

Esta declaración es clave para la CPI. Explica por qué durante años resultó tan difícil encontrar pruebas documentales que vincularan directamente a la cúpula con las órdenes de represión.


Un ataque sistemático contra la población civil

El exjefe de Inteligencia de Venezuela subrayó que tales políticas son un ataque generalizado y sistemático contra la población civil venezolana por motivos políticos .

Nicolás Maduro tenía un solo objetivo: quedarse con el poder que perdió el 3 de enero. La estrategia, según Carvajal, incluía :

  • Poner al pueblo bajo sumisión con fraudes electorales.

  • Uso de la fuerza con el control de las protestas.

  • Forzar a la gente a migrar.

  • Perseguir a líderes políticos hasta lograr su encarcelación, su exilio, la sumisión a su proyecto político o su eliminación física.


Un contexto inédito: acusador y acusados, bajo la misma justicia

La revelación de este testimonio se produce en un escenario judicial sin precedentes. Tanto Hugo Carvajal como Nicolás Maduro y su círculo más cercano se encuentran actualmente bajo custodia federal en Estados Unidos .

Nicolás Maduro y Cilia Flores

El depuesto dictador y su esposa fueron capturados en Caracas el pasado 3 de enero en un operativo de fuerzas especiales estadounidenses. Permanecen en un centro de detención federal y recientemente recibieron visita consular. Su próxima cita ante el juez Alvin Hellerstein será el 26 de marzo .

Hugo ‘El Pollo’ Carvajal

El exjefe de inteligencia enfrenta su propio proceso en la Corte del Distrito Sur de Nueva York por cargos de narcotráfico y financiación de grupos terroristas .

Su estrategia de cooperación con la justicia, que incluye esta declaración ante la CPI, busca una reducción significativa de su condena .

Expertos citados por medios internacionales comparan su situación con la del mafioso Sammy ‘The Bull’ Gravano, cuya colaboración fue clave para derribar a la familia Gambino .

En este caso, «El Pollo» no es un testigo presencial menor. Es el hombre que, desde la inteligencia militar, conoció y ejecutó las órdenes, convirtiendo su testimonio en una pieza jurídica potencialmente devastadora.

La carta a Donald Trump

Como parte de su estrategia de cooperación, Carvajal también envió una misiva al presidente Donald Trump en diciembre de 2025 .

En ella denunció la infiltración de espías chavistas en Estados Unidos. Describió al aparato chavista como una «organización criminal» dirigida por Maduro y Cabello, que habría coordinado envíos masivos de cocaína hacia Estados Unidos en alianza con guerrillas colombianas, operadores cubanos y el grupo Hezbolá .


Las motivaciones de Carvajal: ¿deber patriótico o beneficio procesal?

El propio Carvajal justifica su delación alegando un «deber con el pueblo venezolano». En su declaración ante la CPI, insistió en que decidió romper con el chavismo precisamente por las «atrocidades y violaciones de derechos humanos» que presenció .

«Quisiera dejar claro que, como ciudadano general de la República y diputado de la legítima Asamblea Nacional (2015), me debo al pueblo y, en honor a esa población, retiré mi apoyo al gobierno, fundamentalmente por todas las atrocidades cometidas y la violación de los derechos humanos, como ya lo he mencionado», declaró .

No obstante, analistas y medios internacionales señalan que estas declaraciones también buscan beneficios procesales en su causa en Nueva York . El propio Carvajal reconoce sus limitaciones: «Lamentablemente, me encuentro en una situación personal de persecución política que no me permite prestar una colaboración como se lo merece esa comisión» .


Implicaciones para el caso ante la CPI

La filtración de estas grabaciones llega en un momento crucial para la investigación de la Corte Penal Internacional. Víctimas, organizaciones de derechos humanos y ciudadanos han intensificado las exigencias para que la CPI avance con rapidez en el caso Venezuela .

Para las organizaciones de derechos humanos, el testimonio de Carvajal refuerza la narrativa de que existió una política de Estado de persecución y violencia sistemática contra la población civil por motivos políticos .

Esto es clave a la hora de determinar responsabilidades por crímenes de lesa humanidad. Demuestra la «planificación y sistematicidad» de los ataques, un requisito fundamental para que la CPI pueda emitir acusaciones formales .

El exjefe de inteligencia fue tajante al calificar las políticas del chavismo. Se trató de un «ataque generalizado y sistemático contra la población civil venezolana por motivos políticos» .


El valor histórico de un testimonio desde las entrañas del poder

La declaración de Hugo Carvajal ante la Corte Penal Internacional representa un hito en la búsqueda de justicia para las víctimas de la represión en Venezuela.

Por primera vez, alguien que ocupó una posición de máxima responsabilidad dentro del aparato de inteligencia y seguridad del chavismo ha decidido hablar. Señala, con nombres y apellidos, a los responsables de las órdenes que dejaron decenas de muertos en las calles durante 2014 y 2017.

Su testimonio no solo describe la maquinaria represiva. Explica el modus operandi diseñado para garantizar la impunidad: órdenes verbales, manipulación de experticias criminalísticas para inculpar a las víctimas, y el uso de grupos paramilitares para ejecutar la violencia más sucia mientras el Estado mantenía las manos aparentemente limpias.

En un escenario inédito donde acusador y acusados comparten reclusión en Estados Unidos, las palabras del «Pollo» Carvajal resuenan con la fuerza de quien conoció los secretos mejor guardados del poder.

Su «canto» podría convertirse en el epitafio judicial de la cúpula que él mismo ayudó a sostener durante años. También en un rayo de esperanza para las víctimas que durante casi una década han esperado justicia.

Como él mismo lo expresó ante la CPI: «Me debo al pueblo y, en honor a esa población, retiré mi apoyo al gobierno, fundamentalmente por todas las atrocidades cometidas y la violación de los derechos humanos» .

Ahora, la justicia internacional tiene en sus manos la responsabilidad de transformar esas palabras en acciones concretas.