Trump amenaza con terminar negociaciones si Irán cobra peajes en el estrecho de Ormuz
TENSIÓN EN EL ESTRECHO DE ORMUZ | El presidente Donald Trump advirtió este miércoles a Irán que pondrá fin ‘de inmediato’ a las negociaciones de paz si el país persa cobra peajes en el estrecho de Ormuz, una vía crucial para el petróleo y mercancías que atraviesa el Golfo Pérsico.
«Irán ha informado a EE.UU. que, pese a los reportes malintencionados de las noticias falsas que dicen lo contrario, no se están cobrando peajes, costos de seguro ni ningún otro tipo de cargo sobre los buques que transitan por el estrecho de Ormuz. Si esta información fuera falsa, ¡las negociaciones terminarían de inmediato!», declaró el mandatario en su cuenta de Truth Social.
Asimismo, el republicano agregó que su gobierno no le ha entregado dinero a Irán, ni ha liberado fondos que le pertenezcan a ese país.
«Destinaremos parte de sus fondos, que están bajo nuestro control total, a nuestros agricultores y ganaderos para la compra de maíz, trigo, soja y otros productos. Irán necesita alimentos urgentemente, y los compraremos para ellos exclusivamente en Estados Unidos», sentenció.
Memorando de reapertura de Ormuz
EE.UU. e Irán firmaron la semana pasada un memorando de entendimiento para reabrir el estrecho de Ormuz, vía clave para el petróleo y mercancías, con el fin de allanar el camino hacia negociaciones sobre el programa nuclear iraní que culminen en un acuerdo final de paz. Según datos de la Administración de Información Energética de EE.UU., en 2022, el estrecho de Ormuz transportó unos 21 millones de barriles de petróleo por día, lo que lo convierte en uno de los pasos marítimos más estratégicos del mundo.
En tal sentido, Trump aseguró el martes que Irán aceptó la presencia de inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), y afirmó estar ‘100 %’ seguro de que las inspecciones se llevarán a cabo. Las inspecciones del OIEA son fundamentales para verificar el cumplimiento del acuerdo nuclear y evitar la proliferación nuclear en la región.
También insistió en que las actuales negociaciones se romperían de inmediato si Irán rechazara esa supervisión. Sin embargo, Irán reiteró este miércoles que no prevé permitir inspecciones del OIEA a pesar de las palabras del presidente estadounidense y las afirmaciones recientes del director general de ese organismo, Rafael Grossi, de que las verificaciones comenzarán ‘pronto’. La posición de Irán respecto a las inspecciones ha sido un punto de fricción constante en las negociaciones.
La Unión Europea ha expresado su preocupación por la escalada de tensiones en la región y ha instado a ambas partes a regresar a la mesa de negociaciones. Mientras tanto, el precio del petróleo ha experimentado fluctuaciones debido a la incertidumbre política en la región.
En este contexto, el estrecho de Ormuz se ha convertido en un punto crítico en las relaciones internacionales, con implicaciones significativas para la economía global y la seguridad energética.
El estrecho de Ormuz: una vía estratégica global
El estrecho de Ormuz, situado entre Irán y Omán, es una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial. La amenaza de Irán de cobrar peajes a los buques que lo atraviesan ha generado preocupación en la comunidad internacional, ya que podría afectar significativamente el comercio global y los precios del petróleo.
Esta no es la primera vez que el estrecho de Ormuz se ve envuelto en tensiones geopolíticas. En 2019, el ataque a varios petroleros en la zona y las acusaciones mutuas entre Irán y Estados Unidos aumentaron las tensiones en la región. La reapertura del estrecho bajo un memorando de entendimiento entre EE.UU. e Irán podría marcar un punto de inflexión en las relaciones entre ambos países y en la estabilidad del mercado energético global.
Un desafío para la economía global
El impacto de cualquier perturbación en el estrecho de Ormuz se siente en todo el mundo, especialmente en economías dependientes de las importaciones de petróleo. Países como Japón, Corea del Sur y la India, que son grandes consumidores de petróleo, siguen de cerca la situación en Ormuz. La posibilidad de cobros de peajes o cualquier otra restricción al tráfico marítimo podría desencadenar un aumento en los precios del petróleo y afectar la economía global.
